El Corazón y algunas de las enfermedades cardiovasculares
El corazón no es el órgano más grande del cuerpo, pero sí el que más trabaja. Su misión es mantener la sangre en movimiento: en un adulto promedio, unos 5 litros recorren el organismo en apenas un minuto. Esto significa que, en un día, bombea más de 7.000 litros sin descanso.
Se adapta a cada momento de nuestra vida: aumenta su ritmo en la actividad física o el estrés, y se relaja en el reposo. Por eso, cuando algo afecta al corazón o a los vasos sanguíneos, todo el cuerpo puede resentirse.
Aquí entran en juego las enfermedades cardiovasculares, un conjunto de trastornos que dañan al corazón y los vasos sanguíneos. Son una de las principales causas de muerte en el mundo, aunque en su mayoría pueden prevenirse con hábitos de vida saludables.
Algunas de las enfermedades más comunes son:
Enfermedad coronaria: es cuando las arterias principales que abastecen el propio corazón se obstruyen parcial o totalmente, lo que puede llevar a una angina de pecho o incluso un infarto agudo de miocardio.
Accidente cerebrovascular (ACV): Ocurre cuando el flujo sanguíneo se interrumpe, esto puede ser producto de un trombo (coágulo) o por un derrame (sangrado), lo cuál genera un daño en el cerebro.
Insuficiencia cardíaca: es cuando el corazón comienza a perder fuerza para bombear sangre y deja de ser suficiente para abastecer las necesidades del cuerpo.
Arritmias: son alteraciones en el ritmo cardíaco, puede provocar taquicardias (pulso rápido) o bradicardias (pulso lento), incluso puede generar irregularidades.
Enfermedad arterial periférica: es cuando afecta los vasos sanguíneos fuera del corazón y cerebro, especialmente en brazos y piernas.
Hipertensión arterial: es el aumento persistente de la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias.
¿Cómo podemos prevenirlas?
La buena noticia es que la mayoría de las enfermedades cardiovasculares pueden evitarse. Adoptar hábitos saludables hace una gran diferencia: mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física de manera regular, no fumar, controlar la presión arterial y los niveles de glucosa, así como realizar chequeos médicos periódicos, son pasos clave para cuidar el corazón.
Recordemos que este órgano late sin descanso para mantenernos vivos. Cuidarlo es invertir en nuestra calidad de vida y en la posibilidad de disfrutar más y mejor cada día.
Recordá: pequeños cambios generan grandes resultados, y tu salud cardiovascular está, en gran parte, en tus manos.