
El dolor físico y su manejo: una tarea esencial de la enfermería
El dolor físico es una de las experiencias más universales del ser humano.
Todos lo hemos sentido alguna vez. Sin embargo, no siempre ha sido bien escuchado, comprendido o acompañado.
En el ámbito de la salud, el manejo del dolor no es un detalle ni un complemento: es una parte central del cuidado. Y dentro del sistema sanitario, hay una disciplina que convive con el dolor de manera constante, silenciosa y comprometida: la enfermería.
El dolor es una experiencia compleja. No se limita a una sensación corporal, sino que involucra al cuerpo entero: postura, respiración, gestos, descanso, tolerancia y agotamiento.
Por eso, no siempre puede medirse únicamente con números. Muchas veces, el dolor se manifiesta en lo que el paciente no dice, en cómo se mueve, en cómo respira o en cómo evita ciertas posiciones.
La enfermería aprende a observar el dolor, a reconocerlo incluso cuando no es verbalizado, y a tomarlo en serio.
Manejar el dolor no es solo medicar
Existe una idea muy extendida de que el dolor se "maneja" únicamente con medicamentos.
Si bien el tratamiento farmacológico es fundamental, no es lo único.
El manejo del dolor también incluye:
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anticiparse a su aparición
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aliviar mediante cambios de posición
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favorecer el descanso
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explicar lo que sucede para disminuir la tensión
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acompañar durante procedimientos dolorosos
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reevaluar constantemente si el alivio fue suficiente
Estas acciones, muchas veces invisibles, forman parte del cuidado diario de la enfermería y tienen un impacto real en la percepción del dolor.
El cuidado continuo como parte del alivio
El dolor físico aumenta cuando la persona se siente desatendida o cuando sus manifestaciones no son tomadas en serio. Por el contrario, una atención constante, observadora y comprometida puede disminuir el sufrimiento, incluso cuando el dolor no desaparece por completo.
La enfermería no interviene una sola vez: evalúa, vuelve a evaluar, observa cambios, insiste cuando es necesario y acompaña durante todo el proceso. El manejo del dolor ocurre en el tiempo y requiere continuidad en el cuidado.
El dolor ignorado empeora
Cuando el dolor no es escuchado ni tratado adecuadamente:
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se intensifica
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aumenta la ansiedad
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se altera el descanso
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se prolonga el sufrimiento
Por eso, controlar el dolor no es un lujo, es una necesidad básica de la atención en salud y un derecho del paciente.
El manejo del dolor forma parte de la esencia misma de la enfermería.
Cuidar no es solo asistir una función vital, sino aliviar el sufrimiento cuando el cuerpo duele.
Hablar del dolor desde este enfoque es devolverle humanidad a la salud y visibilizar una tarea fundamental que muchas veces ocurre en silencio, pero deja una huella profunda en quien la recibe.